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Certificación Saqr-ATEX

Certificación Saqr-ATEX


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El Centro de Producción de Reus se ha certificado Saqr-ATEX. Esta certificación nos permite realizar reparaciones sobre equipos no eléctricos con certificación ATEX de cualquier tipo y categoría: sellos mecánicos, cartuchos, bombas, agitadores, etc,  Zona 0, 1 , 2 , 22, 24, etc y conservando el mismo nivel de Certificación ATEX. 

Recordemos que la certificación ATEX se aplica a dispositivos que trabajan, o pueden llegar a trabajar en algún momento, en atmósferas potencialmente explosivas. La normativa ATEX clasifica estas situaciones mediante Zonas, así tenemos; Zona 0 para aplicaciones en las que la  presencia de una atmósfera explosiva es permanente, Zona 1 cuando esta atmósfera explosiva sólo aparece ocasionalmente y Zona 2 para las aplicaciones donde raramente se puede presentar una atmósfera explosiva.

Para que un equipo con certificación ATEX conserve el mismo nivel de protección original una vez reparado, deben seguirse una serie de procedimientos y utilizar materiales específicos según lo indicado en el referencial Saqra-ATEX  versión 8.0 ¿Cómo saber qué nivel de protección tiene el equipo?

Lo podemos ver en una chapa  indicativa que acompaña al equipo, en la que aparece la clasificación mediante un código de letras. En la siguiente imagen tenemos un ejemplo:

En el marcado gas, la letra “d” indica “envolvente antideflagrante”, sistema que consiste en confinar los componentes que pudieran inflamarse en una cámara (envolvente) que sea capaz de resistir el aumento de presión producido por la deflagración, evitando su contacto con el ambiente exterior. Este tipo de estructuras deben ser reparadas respetando estrictamente el intersticio entre las superficies que cierran la cámara,  las características y dimensiones de las juntas y el volumen de la cámara.

En este caso y para conservar este requisito, nuestro personal cualificado específicamente para este tipo de reparaciones Saqr-aTEX, iniciará la reparación según estas indicaciones y siguiendo el protocolo específico que evite el deterioro de los componentes del equipo, garantizando al mismo tiempo la trazabilidad de las intervenciones. Todas estas operaciones irán acompañadas de controles dimensionales  exigentes, para finalmente realizar las pruebas definitivas que confirmarán y certificarán que el equipo puede volver a utilizarse con total garantía y seguridad.